
Una anciana musulmana condenada a 40 latigazos
marzo 22, 2009Las costumbres musulmanas no contemplan la mayoría de los derechos de la mujer. Tal es así, que a ellas les está terminantemente prohibido alojar a hombres en la casa de su marido (nunca será considerada suya) si no se demuestra existencia alguna de ningún vínculo familiar entre la mujer y los inquilinos.
En el 2008, un policía de Arabia Saudí sorprendió a Jamisa Mohamed Sawadi, una mujer siria que vive en la localidad de Al Chamli y que cuenta con 75 años de edad, alojando a dos hombres en la casa de su marido sin que él estuviese presente. Se trataban de Fahd, de 24 años, y Hadian. Según confesó Fahd posteriormente, el propósito último de haber ido a casa de Sawadi era el de llevarle pan. Hadian le acompañaba.
Así pues, y siguiendo las ya mencionadas costumbres musulmanas, un tribunal de Arabia Saudí ha condenado a Sawadi a recibir 40 latigazos, sufrir tres meses de cárcel y ser deportada. Fadh, tras escuchar la sentencia y ser también condenado a pasar cuatro meses en prisión y recibir 40 latigazos, alegó que no se estaba haciendo verdadera justicia ya que, efectivamente, entre ambos sí que existían lazos de unión, lo cual los libraría de cualquier tipo de condena, y es que él era su “hijo de leche”. Fadh fue amamantado por Sawadi lo cual lo eleva al rango de familiar de la mujer.
Sin embargo, el policía que los detuvo consideró que no existían pruebas de aquello que Fadh estaba afirmando y el juez, posteriormente, las que tomó como verdaderas fueron las palabras del agente frente a los argumentos de Fadh, los cuales desechó por completo. Por su parte, Hadian, el acompañante, también ha sido condenado con 60 latigazos y seis meses de cárcel.
A día de hoy, ni occidente ni muchos de los propios arabia sauditas entienden que se tomen este tipo de resoluciones y menos con mujeres de tal edad. Se espera pues que este caso pueda llegar a asemejarse por su amplia repercusión a casos como el ocurrido en el 2007, cuando una chica de 19 años fue castigada por verse con un hombre que no pertenecía a su familia. Causó tal revuelo a nivel internacional que el rey de Arabia optó por “perdonar” la condena.